ELEGIA A LA MUERTE DE XAVIER VILLARUTIA
Padre nuestro de la música:
Un viento de cal y hierba
desde una lucha oxidada
clava tu nombre en la tierra.
Amarga, la sangre gira
en tu saliva despierta.
y va tu voz desnudando
desde una escondida niebla
por la esfera de la sombra
lentas colonias de cera.
Tras un agónico pino
de resonante tiniebla
se va apagando el paisaje
horizontal de tus venas.
y la semilla sonora
de tu palabra congrega
por los ojos una doble
muchedumbre de pimienta.
En qué lejana laguna
por qué perdida corteza.
¿Tras que ignorada manzana
de clorofila inconcreta
irá creciendo la musica
amarilla de tu lengua... ?
Tu corazon de grafitó
inexpugnable, comienza
a incorporarse al sonido
giratorio de la tierra.
Pero cada nuevo día
en que tu sangre se quema
lleva visible la oculta
ceniza de tu presencia.
El niño que nunca tuvo
su helado horror de madera,
el anciano de esclerótica
intacta de indiferencia
y el repetido carámbano
de anilina de la hierba
por tu partida subieron
en doble fila de hogueras
a las lentas y terribles
pirámides de la pena.
Padre nuestro de la musica:
Descansa en paz, que hoy navegas
-marinero de ceniza-
la verde sangre de America.
David Moya Posas