NOCTURNO DEL RECUERDO NAUFRAGO
I
La lluvia a veces pasa
con una endeble agilidad de cobra.
Estudia Geometría por el agua
aprisionada de las calles solas.
La tiniebla explotada de los barrios
desde sus láminas de añil convoca
bajo el breve neón de los relampagos
una dulce magnesia mecanógrafa.
Yel sueño, con su música de tinta
desde su verde soledad sonora
sobre una antigua ropa desahuciada
captura los colores de la sombra.
II
Esta noche ha venido con su antigua
ceniza de relojes demudados.
La lluvia es un camino para el llanto
de esta tiniebla usual de calendarios.
Bajo su aguja repetida. cruza
un invisible azogue de caballos
donde se escucha una lejana angustia
de muertos autom6viles amargos.
¡Que lejana la hiedra del olvido!
¡Que presencia de añil desintegrado!
Desde la lluvia viene una perdida
resonancia de pinos desatados.
III
La noche era una linea de vagones
horadando penumbra y despedida.
Estaba solo ante la angustia y ante
su desolado muro de agonía.
Caminante sin bújula. Mi ausencia
desenvainaba nuevas geografías.
De la sombra venia una distante
amargura de sales detenidas.
Atras qued6 una selva de agitadas
corolas de estupor sobre la vida.
El paisaje de piedra de la luna
invadiendo sombreros y avenida.
y un antiguo sollozo de cadenas
naciendo del banano y de la mina.
Andaba por la tierra como un náufrago
ardiendo en tus maderos de ceniza.
IV
Desde aquí. De mi angustia. De esta inmensa
soledad de campana sin rodillas
bajo la lIuvia. patria. estoy mirando
tu desierta corola de neblina.
David Moya Posas
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