LA SAVIA DE NUESTRA MELODIA

Si por instruirme de amorosa llama
y confiar en la rosa y su armonía
me agrede la impiedad de noche y día
y el dolor me circunda y me reclama.

Si por amar la tierra donde se ama
y no empuñar el odio todavía
tengo a la soledad par compañía
y en mí la sed se anuncia y se proclama.

Si por toda esa lumbre tempestuosa
que me llena, me agobia y me reviste
de esta verdad ardiente y dolorosa,

He de habitar el clima que me embiste
todo está bien. La niebla que me acosa
hace vivir el canto que en mí existe.
David Moya Posas

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